Neurobiología del apego y las defensas psicológicas.

A nivel neurobiológico el apego se basa en dos grandes pilares; uno en el sistema nervioso y el otro a nivel hormonal, actuando ambos de manera simultánea:

  1. El primero, relacionado con el Sistema Nervioso, se conceptualiza a través de la Teoría Polivagal, la cual explica cómo el Sistema Nervioso Autónomo (SNA) favorece la regulación de los órganos internos y en acciones externas tales como la interacción social, el apego y las emociones. Los estudios de Porges (2011) sobre la Teoría Polivagal aseguran que el SNA está formado por dos ramas principales; la primera de ellas es la rama simpática, relacionada con la alerta (sudoración, enrojecimiento, tensión etc…), y la segunda es la rama parasimpática que activa la relajación y la calma.
  2. El segundo sistema que debe activarse, es a nivel hormonal con la producción de Oxitocina, la cual se genera en los núcleos Supraóptico y Paraventricular del hipotálamo que se libera a través de la neurohipófisis al torrente sanguíneo. Esta hormona funciona como neuromodulador en el sistema nervioso central organizando las conductas sociales, emocional-afectivas y la conducta parento-filial.

Los circuitos cerebrales para el apego se construyeron evolutivamente posteriormente a los de la reproducción, desarrollados en la infancia y con una gran influencia en la vida adulta.

Los niños y niñas nacen con un apego seguro, sin embargo, en función de las experiencias de vida y las relaciones que se generan las estrategias de supervivencia variarán, de este modo si el entorno no es seguro las estrategias dejarán de ser de apego seguro y se modificarán para poder adaptarse mejor al ambiente y consolidar estrategias de apego y reproductivas más eficaces en la adolescencia y edad adulta. Hay dos momentos claves en la consolidación de estas estrategias de apego.

  • Adrenarquía: Alrededor de los 6 años de produce una maduración de las glándulas suprarrenales y una pérdida de grasa en el cuerpo y este deja de consumir tanta glucosa que puede ser utilizada por el cerebro, provocando un desarrollo muy intenso de este. Aquí aparecen los juegos sociales y se consolidan estrategias de apego más elaboradas, más allá de los cuidadores.
  • Gonadarquía: Alrededor de los 12 años que se produce una maduración de las gónadas (órganos sexuales) y se consolida el tipo de apego, apareciendo el interés sexual y las primeras parejas.

Los niños y niñas nacen con el circuito de placer y búsqueda de las figuras de apego de forma innata, así como el contrario, con otro circuito denominado “circuito del pánico” en el cual tiene la función de no permitir un desapego profundo cuando las figuras de referencia no responden a las necesidades de los niños y niñas, es por ello que se activa cuando se da una ruptura en la cercanía física y/o emocional entre los agentes de apego. Durante este circuito de pánico la regulación emocional a nivel del SNA (Sistema nervioso autónomo) se produce bien por excitación (rama simpática) o por calma (rama parasimpática). El niño o niña en los primeros años de vida tiene este sistema inmaduro, no desarrollado. Son los cuidadores o figura de referencia los que ejercen la figura de regulación de todo el sistema.  Si estos desatienden las necesidades del niño o niña el sistema parasimpático se hiperactivará el niño o niña no aprenderá de forma adecuada, no conseguirá la psicomotricidad necesaria para un desarrollo normal.  Por el contrario, si el sistema simpático está hiperactivado, en forma de peleas, gritos, maltrato, desatención cuando el niño está dolorido, etc… La rama simpática del SNA quedará hiperactivada y el niño o niña estará crónicamente en una situación de lucha/defensa.

En dichos casos de falta de equilibrio y regulación emocional el niño o niña almacenará en su memoria emocional y somática lo ocurrido como mecanismo de aprendizaje a fin de que se instaure un nuevo patrón de acción que salte cuando el niño o niña precise protegerse en el futuro de volver a sentir lo mismo, es decir evitará el dolor y el miedo, la ansiedad. A estas soluciones le llamamos defensas psicológicas.

Las defensas van a ser las transformaciones que la persona va a hacer en su sistema psíquico para no volver a vivir ni situaciones ni emociones que durante los primeros años de vida tuvieron una gran carga emocional. Estas defensas dependerán de los recursos o estrategias que hemos aprendido a lo largo de nuestro desarrollo, y por ello variarán dentro de un amplio abanico de conductas. Vinculado a lo anteriormente explicado, durante el desarrollo encefálico es cuando el hemisferio derecho genera todas las estructuras donde estas experiencias con carga emocional se van a depositar, las estructuras de apego seguro no solo influirán en la generación o no de dichas estructuras neurobiológicas, sino que nutrirán de contenido a las redes de información que en ellas habitarán. Si nuestro desarrollo a nivel de autocontrol conductual y emocional, que, de una base de apego segura, no tiene los mecanismos adecuados para una repuesta ajustada, y por otro lado nuestra experiencia sobre la base segura nos ofrece vivencias sobre las que responder ajustadamente, entendemos que sin dicha base segura no podemos operar de manera adaptativa. 

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